Un Brevet ya clásico por lo mejor de la montaña alicantina.
Ayer, con algo de lluvia, pasando Tudons, Confrides, Creueta, Ebó, Cova del Rull, para pasando por el pantano de Beniarrés, Agres y Biar volver a Alicante.
Hay pruebas que se disfrutan… y otras que se recuerdan toda la vida. La SR Alicante Costa Blanca pertenece, sin duda, al segundo grupo.
Quien la ha completado lo tiene claro: es una Super Randonnée muy dura, probablemente una de las más exigentes del calendario, incluso para ciclistas acostumbrados a puertos míticos y grandes desniveles. Aquí no hay descanso fácil ni kilómetros regalados.
Dureza sin concesiones
El recorrido encadena desniveles importantes con porcentajes muy elevados, especialmente en el interior de la provincia. No es una subida larga y tendida: es una sucesión de rampas que obligan a dosificar, a pensar y a respetar la montaña.
Entre ellas destaca una subida que se ha convertido en seña de identidad de la prueba: el Morro Blau, sencillamente increíble. Una ascensión que pone a prueba piernas y cabeza, pero que recompensa con sensaciones únicas.
Territorio salvaje y ciclismo auténtico
Uno de los grandes valores de la SR Alicante Costa Blanca es su entorno. Muchísimas zonas en “tierra de nadie”, carreteras solitarias, muy poco tráfico y un paisaje que cambia constantemente entre sierras, valles y pueblos del interior.
Todo ello acompañado por un clima fantástico, ideal para largas distancias, que convierte la dureza en una experiencia exigente pero disfrutable.
Una SR que enamora
No es una ruta para hacer con prisas ni pensando solo en el resultado. Es una Super Randonnée para saborear el ciclismo de fondo, para sufrir, disfrutar y acabar con esa sensación tan especial de haber hecho algo grande.
La SR Alicante Costa Blanca no es solo una prueba dura. Es una experiencia completa, de las que dejan huella y hacen que, al terminar, solo puedas decir: “ha sido durísima… pero espectacular”.
600 km. Más de 12.000 metros de desnivel positivo. Todo dentro de una misma provincia, siempre con el Mediterráneo asomándose al fondo.
Eso es Alicante.
Este domingo, otros tres randonneurs se atreverán con ella. Les esperan dobles dígitos, noches largas, piernas al límite y cabeza fría. Ojalá el tiempo acompañe: cuando lo hace, pedalear aquí es un privilegio difícil de igualar.
Carreteras que suben sin avisar, sierras encadenadas, miradores sobre el mar y ese contraste tan nuestro entre dureza y belleza. Sufrir, sí. Pero en un entorno espectacular.
Este es el Libro de Ruta. Ahora solo falta lo más importante: dar la primera pedalada
Las Brevets de Randonneurs Mondiaux (BRM) son desafíos ciclistas únicos: rutas de larga distancia, sin espíritu competitivo, donde cada participante pedalea con libertad, autonomía y el deseo de superarse.
Organizadas bajo las reglas del Audax Club Parisien, las brevets son reconocidas en todo el mundo y ofrecen cinco distancias icónicas: 200, 300, 400, 600 y 1000 km. Cada una es una aventura en sí misma, un viaje que combina resistencia, belleza del paisaje y la satisfacción de llegar por tus propios medios.
Un reto personal. Una experiencia inolvidable.
En una brevet no compites contra nadie: solo contigo mismo. No hay clasificaciones, ni premios, ni coche de apoyo. Tú marcas tu ritmo, gestionas tus descansos y decides cómo afrontar el recorrido.
Seguridad y espíritu randonneur
El casco, la iluminación y el chaleco reflectante garantizan una experiencia segura. La esencia randonneur es clara: respeto, compañerismo, autosuficiencia y pasión por la larga distancia.
El sello de la aventura
En cada brevet recibirás un carné de ruta que deberás sellar en los controles para obtener la homologación oficial. Ese número es tu huella en la historia del randonneur.
¿Hasta dónde quieres llegar?
Si completas en un mismo año las distancias de 200, 300, 400 y 600 km, podrás obtener la prestigiosa distinción Super Randonneur.